Mejora tu empresa / Deuda Buena vs Deuda Mala
Por: Adina Chelminsky
¿Deber o no deber?
En un mundo en donde el crédito es fácil de conseguir y las tentaciones de consumo son tantas, es difícil juzgar si uno debe o no disponer de dinero “prestado” para poder financiar la vida. Es casi un hecho que todos lo utilizaremos en algún momento de nuestra vida.
Entender el mundo moderno sin crédito es imposible, por lo que es difícil juzgar las deudas; no es cuestión de utilizar o no el crédito para financiar nuestros consumos sino juzgar nuestros hábitos en base a tres aspectos:
- ¿Cuánto debemos?
- ¿Cómo lo debemos?
- ¿Por qué lo debemos?
Cuánto.
Las fórmulas que pretenden dar un parámetro de lo que es correcto o no, no son tan eficientes, ya que la situación de cada uno es diferente y es arriesgado generalizar; sin embargo, en términos generales se recomienda que “la razón de endeudamiento” debe ser menor a 15 por ciento.
Esta “razón” mide el porcentaje de tus ingresos mensuales que destinas a pagar tus créditos y que no puedes usar para gasto corriente o ahorro. Entre mayor sea este número, más “apretado” te sentirás (el dinero no te alcanzará hasta el fin de la quincena y estarás en riesgo de incumplir pagos).
Cómo.
No es lo mismo a quién le debes. Cada una de tus deudas tiene un costo y un plazo diferentes, de acuerdo con el tipo de crédito que sea. Idealmente tus créditos deben ser con la menor tasa de interés posible y con un plazo de vencimiento lo mayor posible. El dinero “prestado” por las tarjetas de crédito es el más caro posible, las tasas de interés son generalmente altísimas y las condiciones de pago extremadamente presionantes, limita su uso.
Por qué.
Quizá el aspecto más importante para poder juzgar el buen uso del crédito es analizar para qué lo usas. Necesitas determinar a cuál de estos dos tipos están destinadas la mayor parte de tus deudas.
Deudas buenas: Son préstamos que usamos para adquirir cosas necesarias que no podemos pagar de contado. Éstas son las compras que no sólo implican un placer momentáneo sino que generan un beneficio de largo plazo ya sea en dinero (como las utilidades futuras al invertir en un negocio) o en otros “premios” intangibles (como la seguridad de tener un hogar propio o el provecho de dar una educación universitaria a los hijos o a uno mismo). Dentro de este grupo de deudas se encuentran los préstamos hipotecarios, los créditos educativos e incluso otras deudas destinadas a facilitar la vida.
Deudas malas: Son aquellos préstamos que utilizamos para pagar cosas que realmente no necesitamos y que no podemos solventar, por lo que nos endeudamos para adquirirlos. Son bienes no duraderos que empiezan a perder valor en el momento que pasa la emoción inicial por haberlos comprado. Esto no quiere decir que son productos que no debemos comprar jamás, simplemente que es una tontería endeudarnos para adquirirlos.
Ahora, distinguir si una deuda es buena o mala no es tan claro como parece. A pesar de que hay artículos en los que esta diferencia es muy clara (dinero para iniciar un negocio vs. dinero para comprar una TV de plasma), existen muchos otros créditos que caen en un área gris; lo que para una persona puede parecer una necesidad, otra lo puede juzgar como algo superfluo, incluso el mismo artículo puede ser o no necesario para la misma persona bajo diferentes circunstancias (comprar tu primer auto es una necesidad, cambiar de auto cada año no lo es).
Fuente: yosoypyme.net


